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| Un golpe muy duro |
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Ricardo Cubedo reconoce que “ha habido un cambio enorme en el abordaje del cáncer en enfermos de sida”. Ha sido posible gracias al aumento de la supervivencia de los afectados por el virus. “Ya sin el cáncer, hace quince años, su expectativa de vida era muy reducida y su estado físico, pésimo, así que eran casos perdidos. Hoy es muy diferente: un paciente con sida y cáncer puede tener bastantes años de vida por delante. Merece la pena tratar su enfermedad”, señala el oncólogo. “Y el estado físico en el que acuden a la consulta es muchísimo mejor que entonces”.
Aunque el protocolo que se sigue a la hora de tratar el cáncer de un enfermo de sida debe ser el mismo que en cualquier paciente, el médico adjunto del servicio de Oncología Médica de la Clínica Puerta de Hierro explica que las diferencias son evidentes. “El estado físico complica el tratamiento. Cualquier cosa que empeore el estado de salud general nos estorba mucho a la hora de hacer frente al tumor”, dice el doctor Cubedo. Así, “no es lo mismo tratar a un hombre de 40 años con perfecta salud que a un paciente con sida”.
Lo mismo ocurre cuando los enfermos sufren otras dolencias que afectan al estado físico, “como un anciano con Alzheimer o alguien con una diabetes muy avanzada”, señala el especialista. “Además de la debilidad que acompaña a estas dolencias y las complicaciones en ciertos órganos, hay que tener en cuenta que hay que administrar muchos fármacos y a veces contradictorios con los que ya estaba recibiendo”, explica el doctor.
En el caso de los enfermos de sida, “la combinación de fármacos es similar, si no idéntica, pero en dosis menores debido a la talla y el peso, que suele ser menor de la que les correspondería”, dice Cubedo. Además, “durante el tratamiento del cáncer necesitan con mucha frecuencia apoyarse en fármacos que hacen aumentar las defensas y recurrir a trasfusiones”.
Si se da una recaída, el pronóstico se complica todavía más. “Es muy difícil, la verdad. Por ejemplo, los linfomas exigen dosis de quimioterapia bastante más altas en la recaída que en el primer tratamiento. Así que cuando un paciente con sida recae de linfoma, lo que ocurre porque el sida está progresando, es prácticamente imposible darle los esquemas de quimio necesarios”.
Parte importante del tratamiento es el apoyo psicológico, “más si cabe en estos pacientes”, apunta Cubedo. Porque, como explica, “ahora casi aparece el tumor en la etapa más dulce. Antes venía todo a la vez: la supervivencia era muy corta y la noticia de tener cáncer no alteraba un pronóstico fatal. Hoy son personas que llevan una vida normal, que trabajan, que tienen buen aspecto, que vivirán años... Y llega el diagnóstico. Es un golpe muy duro”.
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CV |
Dr. Ricardo Cubedo Cervera |
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